¿tendrá el horizonte que divisamos una unión?
¿podremos encontrar algún lugar donde la tierra y el cielo se unan?
La curiosidad abundaba, pero nadie se atrevía a más !
Una mujer joven, educada e inteligente, que había escuchado las mismas preguntas de sus padres, abuelos y otras personas más, decide unirse con sus jóvenes amigos y comentarles sobre lo que siempre mantenía con curiosidad al pueblo y que siempre nadie se atrevía a discutir.
En el pueblo se decía que quién encuentre la unión entre la tierra y el cielo, encontraría también la plena felicidad, encontraría las mejores tierras para vivir y un lugar donde todo sería paz y amor.
Los jóvenes que vivían como la la mayoría de pueblos con tiempos de paz y tiempos de violencia, creen que encontrando esta unión cielo-tierra, traerían lo mejor para todos los habitantes del pueblo.
Pasa el tiempo desde que la joven mujer inicia estas charlas con sus amistades, exactamente 7 años y es cuando muy llenos de energía y decididos empiezan a planear su viaje hacia tierras desconocidas, sin rumbo fijo y solo teniendo al horizonte como punto cardinal.
Las aventuras comienzan cuando los padres al enterarse de los planes de sus jóvenes hijos e hijas, se oponen y se asustan por lo que les podría ocurrir en su búsqueda, pero como todo pueblo antiguo las autoridades influían mucho en las decisiones de los padres y son estas las que opinan que tal viaje no es una mala idea, y que por el contrario hay que darles todo el apoyo.
A los 7 años y 6 meses de enterarse el pueblo de lo que pretendían un grupo de jóvenes, se inicia el viaje esperado, el que traería según los pobladores la felicidad total a su gente y al país entero.
El horizonte marca el camino de estos jóvenes aventureros y los nuevos caminos los llevan por tierras desconocidas y difíciles; pero Ralu, la joven y fuerte mujer se convirtió en líder de sus compañeros, animándoles a seguir y a no desmayar en los obstáculos.
Lugares fríos y cálidos, altos y bajos, algunos desiertos y otros con poblaciones que se mostraron desde temerosas hasta violentas, es lo que fueron encontrando los aventureros, la inteligencia supero a la fuerza para poder superar las dificultades y continuar así su recorrido hasta la unión del cielo y de la tierra.
Habían pasado ya 5 meses de largo caminar, muy cansados, desanimados y lejos de sus familias, es cuando empiezan a pensar y reflexionar en las preguntas que habían motivado sus viaje; estaremos en lo correcto, será está situación la que deseábamos vivir ... y muchas preguntas así es la que se hacían los jóvenes aventureros.
Al amanecer en un valle cálido donde se habían quedado 4 días para recuperar fuerzas y reflexionar sobre su destino, visualizan con los primeros rayos solares una imponente serie de cumbres que finalizaban en un hermosos techo de nubes grises; la mirada de los jóvenes fue para tal paisaje, algo impactante y sorprendente, estaban cerca a su objetivo pensaron, a unas horas o unos días habrían conseguido lo que todo su pueblo ansiaba.
La energía había regresado a sus cuerpos y mentes, el paisaje los había motivado a seguir nuevamente el horizonte, ahora estaba tan cerca el éxito, ahora los obstáculos eran pequeños y el cansancio ya no afectaba.
A tres días de viaje y sobre la más bajas de todas las cumbres observadas, levantaron la mirada y vieron como los vientos de este a oeste despejaban a las nubes, nuevamente quedaron sorprendidos y ahora también desilusionados, su visión había sido engañosa y no había tal unión.
Ralu, con el carácter más fortalecido que los demás, seguía mirando el horizonte mientras sus demás compañeros, ahora con el pasar del tiempo y las nuevas experiencias ya amigos y parejas también, veían como el viento se llevaba sus sueños celestiales y terrestres, pensaban en sus paisanos y en lo que pensarían de todo, y claro también si los volverían a ver.
Grande fue el sueño pensaba Ralu, grandes han sido las experiencias de este magnífico grupo de personas que nunca se rindieron, era el momento de dejar la reflexión y comentarles lo que pensaba y que con mucha seguridad ahora sabía.
Al medio día y reunidos todos, la líder les pidió tomarse de las manos y mirarse los unos a los otros, en los cinco minutos posteriores y con el rostro alegre, los ojos muy vivaces y con la sorpresa de todos, saldrían de ella las palabras más hermosas que habrían escuchar en toda su vida.
"Salimos tiempo atrás de nuestro pueblo, con el amor de todos y sin nada de ideas fracasadas, buscamos la felicidad en una unión, en el encuentro entre el cielo y la tierra, sin saber que la plena felicidad, esa que todos buscan, estaba siempre con nosotros, aquí mismo en esta perfecta unión que nunca se desatará".
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